Economia

Economia



Habiéndose dejado atrás la severa dependencia que tuvo la economía del estado de Yucatán en la actividad henequenera, hoy la entidad dispone de una economía mucho más diversificada.
El esfuerzo inicial de la industrialización por medio de las maquiladoras no tuvo el éxito esperado como producto de la crisis internacional y de la falta de competitividad de la región en ese rubro con relación a otros países y regiones de México. Sin embargo, en la actualidad el estado de Yucatán es una de las regiones de mayor prosperidad relativa en el sureste mexicano. La economía estatal se basa en el turismo, la actividad agropecuaria, la pesca y el comercio. La importancia del turismo ha aumentado notablemente después de que Yucatán ha quedado vinculado e integrado al destino internacional del Caribe maya en la costa oriental de la península.
Del mismo modo, el patrimonio arqueológico regional, muy rico y abundante, es un importante punto de apoyo para la actividad turística y la economía en lo general. Se ha modernizado la infraestructura carretera de la península, y los avances al respecto son notorios ya que cuenta con una red de caminos actualizada y completa que comunica prácticamente todas las comunidades del estado. Se cuenta también con un puerto comercial en Progreso cuyo muelle, al internarse en el mar más de seis kilómetros, permite operaciones de intercambio comercial marítimo que se han ido incrementando en los años recientes.

SECTOR AGROPECUARIO
A pesar de la pobreza de los suelos de la Península de Yucatán, particularmente de los de la región norte que corresponde al territorio actual del estado de Yucatán, la entidad ha tenido tradicionalmente una actividad importante en materia agrícola y ganadera. En adición al cultivo del agave fourcroydes que aunque residualmente (dicho en términos comparativos con las extensas áreas que antaño fueron dedicadas a este cultivo en Yucatán) se sigue produciendo en Yucatán, y de otros agaves, como la sábila, que se adaptan bien a los suelos yucatecos, hay en el estado una importante producción agrícola.
Desde luego la milpa, entendida como ecosistema productivo, ha sido una de las bases de subsistencia histórica de los pueblos de la región. Basada en el ancestral procedimiento de la roza, tumba y quema, la milpa yucateca ha alimentado por milenios a los habitantes de la región. De aquí se derivó y se deriva hasta la fecha, el maíz, el frijol y la calabaza, trilogía de la alimentación maya y de la población local. Aunque frente a la densidad poblacional actual no se cumple la premisa de la autosuficiencia, un alto porcentaje de los requerimientos en estos tres ingredientes primordiales de la cocina yucateca son obtenidos de la producción local. Hay otros cultivos, algunos de los cuales se han desarrollado exitosamente, que complementan la dieta tradicional del yucateco común y dan margen para la exportación de su producción. La citricultura (naranjas, limones, toronjas] es una actividad principal, sobre todo en el sur del estado, en los municipios de Oxkutzcab y Akil. La horticultura: chile, tomates, pepino, jícama, se practica de manera intensa en casi todo el territorio estatal. La fruticultura es también actividad agrícola importante en Yucatán, particularmente la referida a ciertos frutos exóticos. En los últimos años la papaya ha sido un cultivo que se ha desarrollado con fines de exportación.
La silvicultura es también practicada con éxito en el estado, en especial en el oriente y en la zona sureste de la entidad. Predominan en esta actividad diversas variedades de cedros.
La ganadería ha sido una actividad económica arraigada en la cultura yucateca. Desde las viejas haciendas ganaderas que se desarrollaron a partir de los siglos XVI y XVII, inmediatamente después de la conquista española, hasta las explotaciones más modernas instaladas en la región ganadera del oriente del estado, particularmente el municipio de Tizimín, la ganadería bovina ha sido una actividad de gran importancia económica y para la sociedad yucateca.
Hay en la actualidad una sólida ganadería porcina que se ha convertido en dinámico sector que exporta a otras regiones y al extranjero un porcentaje mayoritario de su producción.
La avicultura es otro de los segmentos que contribuyen a dar fortaleza al sector agropecuario yucateco. La industria del huevo es concomitantemente importante en Yucatán. Finalmente la apicultura es actividad también tradicional y de gran importancia en la región, a partir de la producción natural y extendida de diversas familias de plantas melíferas, en lo particular de la localmente denominada tajonal.
SECTOR PESQUERO
Tratándose de un estado establecido en la punta de una península, su litorales han sido tradicionalmente fuente de riqueza y una de las bases del sustento económico local, aunque, por la ausencia de una verdadera cultura ictiófaga que resulta de un clima caluroso y hasta muy recientemente, de la ausencia de "sistemas de frío" que permitieran conservar la producción pesquera para distribuirla adecuadamente hacia el interior de la península donde se congrega la mayoría de la población, la industria pesquera fue limitada históricamente. Por otro lado, las costas bajas, los litorales poco profundos, de la geografía yucateca, son determinantes para que en el estado se dé una pesca ribereña que gravita negativamente sobre el ecosistema piscícola de la región, toda vez que la flota pesquera existente se concentra fundamentalmente en la cosecha del producto marino juvenil, mermándose en consecuencia su capacidad de reproducción y propagación e imponiéndose limitaciones importantes a una explotación pesquera más intensiva.
A pesar de lo anterior, la actividad pesquera de mayor escala se ha venido incrementando en los últimos tiempos convirtiéndose el estado de Yucatán en exportador neto de ciertas especies que son explotadas por una flota creciente. El mero, el huachinango, el pulpo, la langosta, el tiburón, son algunas de estas especies captadas tanto para su consumo local como para su venta en otros centros de consumo.
Existe un importante puerto de abrigo denominado Yukalpetén vecino al puerto de Progreso (Yucatán), que favorece a la industria pesquera local y que provee los recursos para un manejo racional de la flota pesquera de Yucatán, la que se concentra mayoritariamente en este puerto.
También se ha desarrollado recientemente el cultivo de otras especies en granjas piscícolas de producción como la tilapia y la carpa.
INDUSTRIA
Por la escasez de materias primas, Yucatán no es un estado con gran vocación industrial, con excepción de lo que significó para su desarrollo la agroindustria henequenera que llegó a significar la esencia de la economía estatal a lo largo de muchas décadas. Se contó también con una industria azucarera en el sur del estado que también declinó en la segunda mitad del siglo pasado. La industria salinera ha representado una opción de cierta envergadura para el desarrollo económico en el litoral norte y anteriormente en el litoral poniente del estado. La industria de los materiales para la construcción, basada en la explotación del lecho calcáreo peninsular, ha crecido significativamente en los últimos lustros acompañando al auge constructivo que ha tenido la región, muy especialmente en la costa del Caribe mexicano.
Otras industrias, en adición a las maquiladoras —en su gran mayoría industria de confección de prendas de vestir— que tuvieron un fuerte impulso a partir de 1985, pero que posteriormente sufrieron una declinación importante al inicio del presente siglo, son, la industria de la joyería y bisutería, la industria alimentaria de diversa índole y la industria de mueblería que, ésta, también, ha cobrado auge recientemente como acompañante del desarrollo turístico del mar Caribe mexicano.
COMERCIO
Durante todo el siglo XX y aún, desde finales del XIX, estrechamente vinculado a la economía del monocultivo henequenero, el comercio floreció y fue uno de los pilares de la economía estatal. De hecho, durante la última fase de desarrollo de la agroindustria emblemática, la etapa en la que la actividad se dio esencialmente apoyada por el subsidio federal, el comercio se volvió en receptáculo y agente distribuidor de los recursos provenientes de estos apoyos que nutrieron la economía estatal.
Hasta la fecha el sector comercial de la economía soporta en buena medida el crecimiento del producto bruto estatal, aunque cada día más desplazado por el sector servicios de la economía, particularmente el turismo.
Buena parte del comercio tradicional ha sido impulsado de manera decisiva por un sector importante de la población yucateca que está representado por la inmigración sirio-libanesa que se dio intensamente desde principios del siglo XX hasta fines de los años 30 y que, aún a la fecha, constituye uno de los grupos sociales más activos y productivos del estado.
TURISMO
El turismo en Yucatán representa una actividad económica importante tanto para el estado como para la región y, en términos comparativos, es una de los más dinámicas del país.
El turismo arqueológico es, a su vez, uno de los de mayor atractivo del estado; se estima que existen más de 1.600 yacimientos arquelógicos en Yucatán. Entre los sitios arquelógicos de la cultura maya destacan Acanceh,55 Aké,56 Chichén Itzá,57 Dzibilchaltún,58 Ek Balam,59 Mayapán,60 Uxmal,61 X'Cambó,62 y Yaxunah.
Debido a los lugares de interés que existen en el estado, a su historia y atractivo arqueológico; también a sus playas, a sus cenotes, reservas naturales, ciudades coloniales, a su gastronomía y a su clima, Yucatán es un competidor de rango internacional en el sector turístico. El estado cuenta con más de 370 km de playas, localidades a la orilla del mar entre las que destacan Celestún, Progreso, Telchac Puerto, Sisal y El Cuyo. En años recientes, también ha cobrado importancia en el ámbito internacional el caso de Chicxulub, puerto situado 8 km al oriente del de Progreso, muy cerca del cual se halla el epicentro del cráter que lleva su nombre, dejado por un asteroide hace 65 millones de años y al que se le atribuye la extinción de los dinosaurios.
Como consecuencia del impacto del meteorito en Chicxulub hace 65 millones de años se creó una red de cavernas que se conocen como cenotes, aunque no todos los cenotes existentes en Yucatán tienen su origen en el impacto de tal asteroide. Se estima que hay más de 3.000 de esas denominadas dolinas kársticas distribuidos en el territorio yucateco. Este gran número de cenotes y las corrientes de agua pluvial que las interconectan bajo la tierra en virtualmente toda la superficie de la Península de Yucatán, son de gran interés para los espeleobuzos y en lo general para la espeleología. Algunos de los cenotes han sido convertidos en balnearios que pueden ser visitados.
De la época del oro verde, a finales del siglo XIX, existen las renombradas haciendas que nacieron y vivieron el gran auge de la agroindustria henequenera. Aunque a mediados de la década de 1940, al desarrollarse los hilos sintéticos, la industria henequenera declinó y con ello el resplandor de las haciendas, esta actividad agroindustrial sigue teniendo un cierto peso en la economía del estado y ha dejado un reducto interesante, que en la última década del siglo XX ha venido cobrando mayor significado para la actividad turística. En efecto, las haciendas en el estado han recuperado importancia, ahora como hoteles de lujo, como lugares de retiro, de reflexión y meditación, con un particular estilo decimonónico.
Los atractivos culturales son parte de la economía turística de Yucatán. En el estado son de uso común los hipiles (ternos típicos de la región), guayaberas, sombreros de “jipi” (paja muy fina que se industrializa en el estado de Campeche), así como también las hamacas, artículos de madera y otras artesanías. Las poblaciones de Hunucmá y Ticul son el centro productivo de calzado de piel en la península de Yucatán que goza de un bien ganado prestigio entre los visitantes mexicanos y foráneos.
También representan un gran atractivo turístico las edificaciones coloniales que datan del siglo XVI y XVII, en las poblaciones de Mérida, Valladolid, Izamal,Tekax, Peto y en general a lo largo de prácticamente todo el estado, en lo que se denomina la ruta de los conventos.