Historia

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Época prehispánica

Fueron los mayas quienes establecieron los primeros poblamientos en el territorio de la Península, aunque la presencia de los primeros humanos en el espacio geográfico data de finales del pleistoceno, como parecen indicar los hallazgos en las cavernas de la costa oriental de la península y en las grutas de Loltún.
Con relación a los mayas peninsulares, algunos historiadores afirman que los primeros de entre ellos, bajaron del Petén para instalarse en la región suroriental de la Península en la zona de Bacalar, Quintana Roo y que lo hicieron hacia el año 250. Fueron los Chanes, pueblo o tribu maya que antecedió a los Itzáes, quienes más tarde, hacia el año 525 comenzaron a moverse hacia el oriente de la península, fundando Chichén Itzá, Izamal, Motul, Ek Balam, Ichcaanzihó, hoy la Ciudad de Mérida y Champotón. Más tarde los xiúes que provenían, con ascendencia tolteca, del litoral del Golfo de México, se asentaron en la región dando lugar a desplazamientos de los Itzáes y de los Cocomes —una rama diversificada de los propios Itzáes—, para finalmente, al cabo de los años y de múltiples enfrentamientos, formar la Liga de Mayapán (integrada por los Itzáes, los Xiúes y los Cocomes), que en última instancia se desintegró hacia 1194, dando paso a un período de anarquía y fragmentación en pequeños señoríos con los que se encontraron los conquistadores españoles en los albores del siglo XVI.

Descubrimiento de la península de Yucatán



Al referirse al descubrimiento de la Península de Yucatán se habla del evento histórico protagonizado por europeos, por orden y encargo del imperio español, en los albores del siglo XVI, durante el proceso de exploración y conquista de dichos territorios de Mesoamérica. Resulta obvio que el término descubrimiento es utilizado por cuanto a lo que se refiere a los propios españoles que estaban entonces explorando territorios para ellos desconocidos. En sentido estricto, no se puede descubrir un territorio que ya estaba habitado.

En 1513, Juan Ponce de León ya había conquistado la isla de Borinquén, hoy Puerto Rico y había descubierto la Florida.20 Ponce de León y Antón de Alaminos, quien lo acompañó en este último descubrimiento, sospechaban entonces que al oeste de Cuba encontrarían nueva tierras. Bajo la influencia de ellos, Diego Velázquez de Cuéllar, a la sazón gobernador de la isla de Cuba, organizó una expedición bajo el mando de Francisco Hernández de Córdoba y con la participación de los capitanes Cristóbal de Morante y Lope Ochoa de Caicedo para explorar los mares al poniente de la isla.

Esta expedición zarpó del puerto de Ajaruco el 8 de febrero de 1517 con rumbo a La Habana y después de rodear la isla y navegar con dirección sur poniente por lo que ahora se conoce como el Canal de Yucatán, llegó a tierra firme el 1 de marzo, a la Península de Yucatán. Hay discrepancias respecto del lugar al que arribaron los participantes de esta primera expedición. Unos afirman que fue Isla Mujeres. Bernal Díaz del Castillo dice que fue Cabo Catoche en donde vieron una gran ciudad a la que llamó el «Gran Cairo».

Conquista española



Francisco de Montejo (el Mozo), conquistador de Yucatán y fundador de la ciudad de Mérida.
La conquista de Yucatán fue consumada dos décadas después de la conquista de México por Francisco de Montejo el Adelantado, su hijo Francisco de Montejo y León "el Mozo" y su sobrino, Francisco de Montejo, el sobrino. El Adelantado había estado en la expedición de Juan de Grijalva y participó también con Hernán Cortés durante la tercera expedición que se convirtió finalmente en la conquista de México.23 Posteriormente se le encargó la conquista de los mayas del Yucatán, pero fracasó en un primer intento entre 1527 y 1528. Posteriormente fue nombrado Gobernador de Tabasco en 1529, con el mandato real de pacificar Tabasco y conquistar Yucatán y Cozumel, llegando a la villa de Santa María de la Victoria en ese entonces capital de la Provincia de Tabasco, desde donde comenzó con su misión.
Desde Tabasco, Francisco de Montejo condujo una nueva campaña hacia Yucatán ahora por el oeste 1531-1535, y volvió a fracasar en su intento. Mientras tanto después de muchas y cruentas batallas con los naturales, logró hacia 1535 la pacificación total de la Provincia de Tabasco y comenzó entonces a planear su nueva incursión hacia Yucatán.

El Adelantado fue Gobernador de Tabasco y ocupó después el mismo cargo en Honduras y posteriormente en Chiapas. Por estas responsabilidades, le confirió a su hijo del mismo nombre poderes para consumar la Conquista de Yucatán. Su hijo, apodado el mozo, fundó las ciudades de San Francisco de Campeche y también la de Mérida (en honor a la Mérida de Extremadura). Fundada el 6 de enero en 1542 sobre las ruinas de la ciudad maya de Ichkanzihóo (T'hó) , y utilizando para ello la piedra de corte disponible en las edificaciones mayas abandonadas, se hizo el cambio de los poderes de Santa María de la Victoria, Capital de la Provincia de Tabasco hacia Mérida el 11 de junio de 1542.24 La recién fundada Mérida fue sitiada por las huestes mayas de Nachi Cocom, régule de Sotuta. Allí se libró una batalla definitiva para la Conquista de Yucatán. Con ese triunfo los españoles empezaron a consolidar el dominio de España en la región occidental de la península.

Pacificado el occidente de Yucatán, el Adelantado Montejo, le encargó a su sobrino del mismo nombre, Francisco de Montejo, apodado Montejo el sobrino, la conquista del oriente de Yucatán, que se logró después de sangrientas batallas y culminó con la fundación de la ciudad de Valladolid el 8 de mayo de 1543. En su carácter de teniente de gobernador y justicia mayor, el Mozo Montejo, gobernó la Capitanía General (a la cual se anexó la Provincia de Tabasco) en ausencia de su padre, hasta el retorno de éste en 1546, en que se hace cargo del gobierno de Yucatán. Una vez consumada la Conquista, el Adelantado se hizo cargo de la Capitanía General de Yucatán en 1546, pero por quejas recibidas en la Corte española fue destituido de su cargo en 1550, regresando a España para asumir su propia defensa. Sin embargo, falleció en Salamanca en 1553 antes de que pudiera limpiar su nombre ante el Consejo de Indias. El mozo falleció el 8 de febrero de 1565 en Guatemala después de una larga enfermedad. El sobrino murió en Mérida en 1572, siendo su regidor, a la edad de 55 años.

Rebelión de Canek, durante la Colonia



En noviembre de 1761 se dio en Yucatán un levantamiento social que no fue de grandes consecuencias para el régimen colonial, aunque definitivamente marcó la historia de la península y expuso con claridad las tensiones que se vivían en la región, producto de la inequidad y los prejuicios en que se tenía a los indígenas mayas, en beneficio exclusivo de la raza blanca y españoles, y que advirtió de lo que habría de ocurrir menos de un siglo después, con la denominada Guerra de Castas, cruenta guerra civil que no habría de terminar sino hasta empezado el siglo XX. Sucedió en el poblado de Cisteil, que un caudillo maya llamado Jacinto Canek, se levantara en armas junto con un grupo de indígenas, en contra del gobierno colonial español. Aunque la rebelión fue aplacada y los rebeldes capturados, enjuiciados sumariamente y atormentados en Mérida, y el pueblo de Cisteil, quemado y cubierto de sal para escarmiento de la población, el evento produjo tal desazón social, que marcó un hito en la historia yucateca que hasta la fecha es recordado como símbolo de la pugna racial y social que existió durante siglos. Yucatán en el México independiente

Por su lejanía geográfica del centro de la Nueva España, en especial de la Ciudad de México, Yucatán no se vio afectado militarmente por la guerra de independencia de México, aunque ya había un espíritu libertador en los yucatecos ilustrados. Lorenzo de Zavala, uno de los sanjuanistas, en 1820 formó la Confederación Patriótica, dentro de ésta hubo un cisma y quedaron dos grupos: quienes apoyaban al gobierno español al igual que a la Constitución de Cádiz y otro encabezado por Zavala que buscaba la independencia absoluta de España. Mariano Carrillo Albornoz, en ese entonces gobernador, obligó a Zavala y Manuel García Sosa a ser diputados de las Cortes y los envió a Madrid, mientras los otros liberales eran puestos en prisión sin que Zavala se diera cuenta. Mientras esto ocurría en Yucatán se proclamó el Plan de Iguala y Echeverri, sucesor de Carrillo Albornoz, proclamó la independencia de la península y envió a dos representantes a negociar la incorporación de Yucatán al Imperio Mexicano. La incorporación al Primer Imperio Mexicano ocurrió el 2 de noviembre de 1821.

República de Yucatán



La República de Yucatán surgió como respuesta a los gobiernos centralistas en México que a partir de 1835 violaron el pacto federal que Yucatán había suscrito en 1825. En 1841, conociendo Miguel Barbachano, entonces gobernador, que el estado de Tabasco había decretado su separación de México, envió una comisión encabezada por Don Justo Sierra O'Reilly, para entrevistarse con las autoridades tabasqueñas, a fin de proponerles la creación de una república independiente de México, conformada por ambas entidades, idea que no prosperó ya que Tabasco regresó a la Unión Mexicana en 1842. El movimiento encabezado por Miguel Barbachano logró que Yucatán tuviera su independencia de México durante 8 años, pero la península se vio obligada a reincorporarse en 1848 debido a que México condicionó su apoyo militar al gobierno de Yucatán en la llamada Guerra de Castas.
Esto ocurrió para que más tarde, en 1852, primero por iniciativa campechana, después en 1862 por reconocimiento expreso del gobierno de Benito Juárez, aprovechando pugnas internas entre facciones políticas adversarias entre sí y la propia guerra de castas que desquició la vida política, económica y social de la península, fuera escindido el estado de Yucatán, obteniendo Campeche su condición actual de estado federado independiente.

Bandera de Yucatán



La bandera yucateca fue izada el 16 de marzo de 1841, como protesta contra el centralismo del México de Antonio López de Santa Anna. Esta ocasión fue la única en la que el pendón fue utilizado oficialmente por las autoridades de Yucatán. Rodolfo Menéndez de la Peña, historiador, describe así la bandera de Yucatán:
La bandera yucateca se dividió en dos campos: a la izquierda, uno de color verde, y a la derecha, otro con tres divisiones, de color rojo arriba y abajo y blanco en medio. En el campo o lienzo verde de la bandera se destacaban cinco estrellas que simbolizaban a los cinco departamentos en que se dividía Yucatán por Decreto del 30 de noviembre de 1840, a saber: Mérida, Izamal, Valladolid, Tekax y Campeche.
La bandera que fue de la república de Yucatán en el siglo XIX, no tiene validez oficial.26 La bandera de facto del estado, en todo caso, de acuerdo a una convención tampoco oficializada, está formada por un paño blanco de dimensiones 7:4 con el escudo estatal en el centro.
En junio del año 2000, resurgió la difusión la bandera de Yucatán, usándose como insignia civil y no reconocida por las instituciones federales o estatales. Este hecho fue atribuido directamente a las tensiones que habían surgido entre el gobernador Víctor Cervera Pacheco con el gobierno federal por motivos políticos. Se propagó rápidamente el uso civil de la bandera yucateca en automóviles, camisetas, carteles, entre otros, como una manifestación del sentimiento local frente al centralismo político del gobierno federal.

Guerra de Castas



En el año de 1847 se inicia un movimiento cruento encabezado por los caciques mayas Jacinto Pat y Cecilio Chi con la finalidad de que los mayas sometidos por tres siglos recobraran su libertad e independencia. Dicho movimiento fue conocido como la Guerra de Castas. Ese conflicto se prolongaría por más de medio siglo. Daría inicio en julio de 1847, cuando las autoridades yucatecas descubrieron una gran concentración armada de grupos mayas, quienes se encontraban en la hacienda de Culumpic, propiedad de Jacinto Pat, cacique de Tihosuco; dicha sublevación se llevaría a cabo en agosto de ese mismo año, teniendo previsto acabar con todos los blancos y mestizos de Yucatán; al término de esa eliminación, los mayas proclamarían su independencia y coronarían al cacique Cecilio Chi como su nuevo monarca. Durante muchos años de lucha entre tropas locales y federales y grupos indígenas, ninguna de las partes en conflicto parecía alcanzar el triunfo sobre el enemigo. Durante esta etapa tuvo lugar la fundación de una nueva capital en la selva por parte de los mayas, quienes la llamaron Chan Santa Cruz. En marzo de 1850, el comandante de las fuerzas federales Micheltorena asaltó dicha plaza pero no pudo terminar con la rebelión, por lo que en el año siguiente tuvo que entregar el mando al General Rómulo Díaz de la Vega.
La última acción importante de la Guerra de Castas fue el sitio que los mayas pusieron a Tihosuco por espacio de 50 días, en el año de 1865. La rendición definitiva de los mayas la consiguió el General Ignacio A. Bravo, quién en 1899 ocupó la jefatura militar de Yucatán. Bravo emprendió un avance paulatino y consolidó todas las posiciones ganadas, hasta que ocupó definitivamente Chan Santa Cruz en mayo de 1901, con lo que la península quedó bajo el control directo del Gobierno Federal. Sería un año más tarde cuando Yucatán sufriría la segunda escisión territorial al decretarse la creación del territorio federal de Quintana Roo, con capital en el puerto de Payo Obispo (hoy Chetumal. Con esto, al cabo de poco más de fatídico medio siglo, Yucatán habría sido desmembrado perdiendo más de las dos terceras partes de su territorio original.

Agroindustria henequenera



Casi en paralelo con la guerra de castas, se desarrolló desde mediados del siglo XIX una potente agroindustria henequenera que dio sustento a la autonomía económica y al aislamiento de Yucatán. La planta del henequén o sisal y la fibra o sosquil (maya: sos kí) que de ella se obtiene fueron la base de una sólida y dinámica economía que apuntaló el desarrollo económico del estado, aunque desgraciadamente no así su desarrollo social. Los productos derivados del henequén: járcias, cuerdas, costales tapetes, recubrimientos y otros muchos, se convirtieron en artículos de exportación de la península yucateca que trajeron las divisas y los recursos requeridos para financiar el crecimiento del estado. El Estado de Yucatán y la región en su conjunto tuvieron un notable crecimiento a lo largo de los últimos años del siglo XIX gracias esencialmente a a industria henequenera, aunque con base en la explotación de los indígenas mayas. Cientos de haciendas dieron contribuyeron a la prosperidad de la región, aunque principalmente a la de sus dueños —que no al trabajador de origen maya que la hizo posible con su esfuerzo— hasta que la llegada de los productos sintéticos después de la segunda guerra mundial, y la extensión del cultivo del henequén a otros lugares del mundo, propiciaron su paulatino declive. La situación de bonanza que se vivió permitió que la ciudad de Mérida tuviese alumbrado público eléctrico y tranvías antes que la Ciudad de México. A principios del siglo XX, Mérida contaba con el mayor número de millonarios per cápita que en cualquier otra parte de América Latina. Hasta la fecha el Paseo de Montejo, avenida inspirada en los bulevares parisinos, está llena de casas lujosas de la época. Esto se daba mientras en los pueblos al interior del estado de Yucatán y una gran parte de la población carecía de lo estricto.

Siglo XX



El movimiento revolucionario de México llegó a Yucatán tardíamente por su aislamiento, con la figura del general Salvador Alvarado, quien siendo sinaloense gobernó y fue comandante militar de la entidad, representando al movimiento del ejército constitucionalista comandado por Venustiano Carranza, de 1915 a 1918. Durante los años del gobierno alvaradista se dio una profunda transformación de las estructuras políticas, económicas y jurídicas del Estado, cambiándose de raíz el manejo de la industria henequenera, que era por ese entonces el eje de la actividad económica de Yucatán y el pivote de la organización productiva.

En el año de 1922 llegó al gobierno del estado, postulado por el Partido Socialista del Sureste Felipe Carrillo Puerto, primer gobernador socialista de América que habría de continuar la tarea transformadora de Salvador Alvarado, pero sólo se mantuvo en el poder 20 meses. En 1924 fue derrocado y junto con tres de sus hermanos, fusilado, aprovechando la rebelión de Adolfo de la Huerta. Durante el gobierno de Carrillo Puerto, llamado el prócer del proletariado yucateco, además de que se consolidaron reformas para disminuir la explotación indígena, se impulsó la transformación social de Yucatán. También, en una reforma educativa de gran alcance, se creó la Universidad del Sureste, antecedente directo de la Universidad Autónoma de Yucatán.
Otro hito histórico del Yucatán del siglo XX fue la llegada a Yucatán, el 3 de agosto de 1937, del general Lázaro Cárdenas del Río, entonces presidente de México, con el propósito de aplicar la reforma agraria en la entidad. Su visita que se prolongaría por 23 días, daría como resultado la expropiación de las haciendas henequeneras a fin de transformarlas en ejidos.
Hasta mediados del siglo XX, el contacto que tenía Yucatán en su condición de península -casi isla- con el el resto de México era por vía marítima. El comercio con los Estados Unidos y Cuba, al igual que con Europa y otras islas del mar Caribe eran más significativos que con México.
En los años 30 se tuvo contacto vía aérea por medio de hidroaviones que despegaban de la ciénega del Puerto de Progreso, rumbo a La Habana, Cuba y la Florida en los Estados Unidos, en la década siguiente con la inauguración de la terminal aérea se pudo enlazar con la Ciudad de México, a través de la entonces Compañía Mexicana de Aviación.
Es hasta 1951 cuando Yucatán fue unido por ferrocarril al resto del país y aún así, con incompatibilidad de vías férreas, ya que del sur de Veracruz hasta la península prevaleció todavía algunos años el sistema de vía angosta, a diferencia de la vía ancha que existía de Veracruz hacia el altiplano. Después, hasta los años 80, vendría la carretera que uniría finalmente el altiplano con la Península de Yucatán.
En la última década del siglo XX se condujo exitosamente un proceso de reordenación económica y social que le ha permitido a la entidad salir de la dependencia henequenera que ya había agotado su capacidad para ser el eje fundamental del desarrollo económico.